Dos procedimientos para tomar asistencia y al mismo tiempo realizar una revisión emocional

Cada día nuestros estudiantes llegan al aula con una historia distinta. Algunos llegan felices porque algo bueno ocurrió en casa. Otros llegan cansados, preocupados o tristes por situaciones que muchas veces desconocemos. Y aunque el aprendizaje académico es importante, también lo es reconocer que nuestros estudiantes son personas con emociones, preocupaciones y necesidades de conexión.

En disciplina positiva hablamos mucho de la importancia de ver al estudiante más allá de su conducta o su rendimiento académico. Para lograrlo, necesitamos crear espacios —aunque sean pequeños— en los que puedan expresar cómo se sienten.

Sin embargo, también sabemos que el tiempo en clase es limitado. Entre contenidos, evaluaciones y actividades, a veces resulta difícil abrir conversaciones largas sobre el estado emocional del grupo. Pero hay algo que todos los docentes hacemos al comenzar la clase: tomar asistencia.

¿Y si aprovecháramos ese momento cotidiano para hacer también una pequeña revisión emocional?

Hoy quiero compartirte dos estrategias sencillas que te permiten registrar la asistencia y, al mismo tiempo, saber cómo llegan emocionalmente tus estudiantes. Son acciones simples, fáciles de implementar y que pueden abrir puertas muy valiosas para la conexión.

1. Carteles con emociones

Esta estrategia consiste en tener una serie de carteles con diferentes emociones ubicados en un lugar visible del salón. Cuando los estudiantes entran al aula, toman un ganchito de madera con su nombre o número y lo colocan en la emoción con la que se identifican en ese momento.

De esta manera, no solo registras la asistencia, sino que también puedes tener una idea general de cómo llegan emocionalmente tus estudiantes ese día.

Pasos para implementarlo

  1. Diseña carteles con diferentes emociones (feliz, cansado, triste, emocionado, preocupado, etc.).
  2. Escribe el nombre o número de cada estudiante en un gancho de madera.
  3. Pídeles que, al entrar al salón, coloquen su gancho en la emoción con la que se identifican.
  4. Cuando los estudiantes comiencen a trabajar, observa los ganchos que quedaron en la mesa y registra la asistencia.
  5. Al final del día, puedes asignar a un estudiante encargado de recoger los ganchos y dejarlos nuevamente en la mesa.

Tus estudiantes también pueden estar encargados de diseñar estos carteles y puede ser una de las actividades que realices al inicio del año escolar.

2. Formulario en Google Forms

Si eres un docente que rota de salón en salón, una alternativa muy práctica es usar un formulario en Google Forms. En este formulario, los estudiantes escriben su nombre y seleccionan la emoción con la que se identifican al iniciar la clase. De esta manera, también puedes revisar rápidamente quién asistió.

Pasos para implementarlo

  1. Crea un formulario en Google Forms.
  2. Incluye tres preguntas:
    • Nombre del estudiante.
    • Una pregunta de selección múltiple sobre cómo se siente.
    • Una pregunta abierta (no obligatoria) preguntando si hay algo en lo que puedas ayudar o si desea compartir algo más.
  3. Publica el formulario en la plataforma que utilice tu institución (Canvas, Google Classroom, Schoology, etc.).
  4. Pide a los estudiantes que lo completen apenas entren al aula.
  5. Cuando comiencen a trabajar, revisa las respuestas para registrar la asistencia.

¿Cómo nos ayuda esto a generar conexión?

Mientras los estudiantes van entrando al salón y colocando sus ganchos, es común escuchar comentarios como:

“Hoy escogí este porque me siento cansado.”
“Estoy triste porque hoy es el aniversario de la muerte de mi abuela.”
“Estoy feliz de venir al colegio.”

Estos pequeños comentarios pueden convertirse en valiosas oportunidades de conversación. Escúchalos con atención y, si es posible, haz alguna pregunta o comentario que demuestre interés genuino.

Habrá estudiantes que no digan nada, y eso también está bien. En esos casos, puedes observar dónde colocan su gancho. Si notas que con frecuencia eligen una emoción que te preocupa, intenta buscar un momento para conversar con ellos de manera privada.

En mi clase, además, les permito cambiar su emoción a lo largo del día. No pueden hacerlo en cualquier momento, pero sí entre clases, después del almuerzo o en momentos de transición. Es muy interesante observar cómo cambian y escuchar lo que comentan cuando lo hacen.

Cuando los estudiantes necesitan hablar… pero no en público

Los formularios tienen otra ventaja importante: permiten a los estudiantes compartir de forma más privada. No todos se sienten cómodos hablando delante de sus compañeros, y este tipo de herramientas les ofrece un espacio para expresarse sin sentirse expuestos.

Además, la pregunta abierta —que no es obligatoria— les da la oportunidad de escribir algo más si lo desean. Muchos estudiantes atraviesan situaciones difíciles y, a veces, simplemente necesitan saber que hay un adulto dispuesto a escuchar. Si algún estudiante comparte algo importante en ese espacio, suelo acercarme más tarde para conversar con él o ella y ofrecerle mi apoyo.

Un pequeño gesto que puede hacer una gran diferencia

A veces no es fácil iniciar la clase con una conversación emocional. El tiempo es limitado y las responsabilidades son muchas. Pero estrategias como estas nos permiten abrir pequeñas ventanas de conexión dentro de la rutina diaria. Y en muchas ocasiones, esos pequeños momentos son los que ayudan a que los estudiantes se sientan vistos, escuchados y acompañados.

Si te gustaría implementar esta estrategia pero no quieres empezar desde cero, he creado algunos formatos prediseñados que puedes usar directamente con tus estudiantes.

Son recursos sencillos pensados para facilitar este proceso y ayudarte a crear espacios de conexión dentro del aula.

Asistencia y revisión emocional Formatos Google Form y para imprimir

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